DIENTE PARTIDO POR LA RAÍZ: QUÉ HACER Y CÓMO LO SOLUCIONAMOS CON UN IMPLANTE EL MISMO DÍA…

Compartir

Un diente que se rompe por la raíz, sin previo aviso, suele generar mucha alarma. No duele igual que una caries ni avisa como una infección: simplemente, de un momento a otro, la corona del diente se separa y lo que queda visible es solo una parte del diente, a ras de encía. La primera pregunta que se hace casi cualquier paciente es siempre la misma: ¿esto tiene solución o voy a perder el diente para siempre?

 

La buena noticia es que, en muchos casos, sí existe solución, incluso cuando el diente no puede conservarse. Lo que cambia es el enfoque: en lugar de intentar salvar una pieza que ya no tiene viabilidad, el objetivo pasa a ser sustituirla de la forma más conservadora y previsible posible, cuidando el hueso y la estética desde el primer momento.

En este artículo compartimos un caso real atendido en nuestra clínica: un premolar superior con la corona fracturada y prácticamente «decapitado» a nivel de la encía. Explicamos, paso a paso y en un lenguaje sencillo, cómo se abordó la extracción y la colocación del implante, y qué aspectos tuvimos en cuenta para que el resultado fuera estable y funcional desde el primer día.

 

Cuando un diente ya no se puede salvar: la fractura por debajo de la encía

 

No todas las fracturas dentales son iguales. Una grieta superficial en el esmalte puede resolverse con una reconstrucción o una funda. Pero cuando la fractura afecta a la parte del diente que queda por debajo de la línea de la encía, la situación cambia por completo: ya no queda suficiente estructura sana donde apoyar una nueva corona, por muy bien reconstruida que esté.

 

Esto ocurre con más frecuencia de lo que se piensa en dientes que ya habían sido tratados con una endodoncia (lo que coloquialmente se conoce como «matar el nervio»). Un diente endodonciado sigue cumpliendo su función, pero al perder parte de su vitalidad y de su estructura interna, puede volverse más frágil frente a golpes, mordidas fuertes o el desgaste acumulado de los años. Cuando la fractura llega a este punto, hablamos de un diente «decapitado»: la corona se ha perdido y solo queda la raíz.

 

Antes de decidir cómo actuar, es fundamental comprobar el estado de esa raíz. En este caso, el diente había sido endodonciado previamente, pero no presentaba foco apical, es decir, no había signos de infección en la punta de la raíz. Ese dato es relevante, porque una raíz sin infección activa permite plantear tratamientos más ágiles que si existiera un absceso o una inflamación importante en el hueso.

 

La solución: extracción cuidadosa y colocación del implante en la misma intervención

Una vez confirmado que el diente no tenía viabilidad, el siguiente paso fue planificar su extracción de la forma menos agresiva posible para el hueso que lo rodea. Esto es clave: cuanto mejor se conserve el hueso durante la extracción, mejores condiciones existen después para colocar un implante estable.

 

¿Qué es la odontosección y por qué se utiliza?

Para retirar el diente se realizó una odontosección, una técnica que consiste en dividir la raíz en fragmentos más pequeños antes de extraerla, en lugar de tirar de ella como si fuera una sola pieza. Dicho de forma sencilla: es como desmontar por partes algo que, de sacarlo de una sola vez, podría dañar la «caja» de hueso que lo envuelve. Al fraccionar la raíz, se reduce la fuerza necesaria para retirarla y se protege mejor la pared ósea, lo que resulta especialmente útil cuando se planea colocar un implante justo después.

 

El implante: fresado mínimo y anclaje bicortical

Inmediatamente después de la extracción se colocó un implante AZ Implants de 5 × 14 mm. Dos detalles técnicos son especialmente relevantes en este caso:

 

  • Fresado mínimo: se preparó el lecho óseo con la menor eliminación de hueso posible, aprovechando al máximo la densidad y la estructura ya existentes.
  • Anclaje bicortical: el implante se apoyó en dos zonas de hueso más denso (las llamadas corticales), lo que aporta una estabilidad inicial superior a la que se conseguiría apoyándose solo en el hueso más esponjoso del centro.

En la práctica, este enfoque busca un objetivo muy concreto: que el implante quede firme desde el primer momento, algo especialmente importante cuando, como en este caso, se coloca el mismo día de la extracción.

 

Control radiográfico del implante ya colocado. En la imagen puede observarse el recorrido del implante dentro del hueso, con las espiras bien integradas en la zona; este tipo de control ayuda al equipo clínico a verificar la posición y la longitud de la pieza durante el tratamiento.

 

La corona provisional: un diente con aspecto natural mientras cicatriza el hueso

El tratamiento se completó con una corona provisional telescópica, fabricada en resina y adaptada sin necesidad de cemento. Esto tiene una ventaja práctica importante: mientras el hueso realiza su proceso de cicatrización alrededor del implante (lo que se conoce como osteointegración), el paciente cuenta con un diente de aspecto natural y funcional, y el equipo clínico puede retirar y revisar la provisional con facilidad si fuera necesario, sin tener que forzar ni despegar ningún cemento.

 

Aspecto del pilar protésico colocado sobre el implante, junto a los dientes naturales adyacentes. La fotografía muestra la fase previa a la colocación de la corona definitiva, un paso intermedio habitual en los tratamientos con implantes.

 

 

Cuando el tratamiento afecta a varias piezas: cicatrización por fases

En los casos en los que un paciente necesita más de un implante, es habitual que no todas las piezas se encuentren en la misma fase al mismo tiempo. Mientras una zona ya cuenta con su corona provisional en boca, otra puede seguir en proceso de cicatrización, a la espera de que el hueso y el implante se integren correctamente antes de continuar con los siguientes pasos protésicos.

 

Vista intraoral en la que pueden apreciarse varios pilares de implante en distintas fases del tratamiento. Este tipo de situación es habitual en rehabilitaciones que afectan a más de una pieza dental.

 

Esta forma de trabajar por fases no es un imprevisto: forma parte de la planificación del tratamiento y permite ir controlando la evolución de cada implante de manera individualizada, respetando los tiempos biológicos de cicatrización de cada paciente.

 

¿Cómo queda el diente en el día a día?

Uno de los aspectos que más preocupa a los pacientes es si, tras un tratamiento así, van a poder recuperar su rutina con normalidad: comer, hablar, sonreír e incluso viajar. En este caso concreto, el paciente no ha referido dolor tras la intervención y ha podido incorporar su nuevo diente a la vida cotidiana con normalidad.

 

Situación intraoral con el pilar del implante integrado entre los dientes naturales. Puede apreciarse el aspecto de la encía alrededor de la zona tratada, un dato que el equipo clínico valora en las revisiones de seguimiento.

 

Cada paciente y cada boca son distintos, y los tiempos de recuperación pueden variar en función de factores individuales, como la cantidad y calidad del hueso disponible, el número de piezas tratadas o el estado de salud general. Por eso, cualquier actividad —incluidos los viajes— debe valorarse siempre junto con el profesional que ha realizado el tratamiento, que es quien mejor conoce la evolución de cada caso.

 

 

Preguntas frecuentes

¿Un diente con la corona fracturada por la raíz siempre hay que extraerlo?

No siempre. Depende de cuánta estructura sana quede y de si esa estructura permite anclar una restauración de forma estable. Cuando la fractura llega por debajo de la encía y no queda suficiente diente sano, la extracción suele ser la opción más previsible.

 

¿Es necesario esperar semanas para colocar el implante después de extraer el diente?

En la mayoría de casos se coloca el implante en el momento de la extracción, sobre todo, si la colocación puede hacerse bicortical. El éxito es mucho mayor en estas situaciones que cuando se ancla en un hueso blando y en reparación.

 

¿Qué es el anclaje bicortical y por qué es importante?

Es la forma en que el implante se apoya en dos zonas de hueso más denso para ganar estabilidad inicial. Resulta especialmente útil cuando se busca que el implante quede firme desde el primer momento, como ocurre en los tratamientos realizados el mismo día de la extracción.

 

¿La corona provisional duele o molesta?

Una corona provisional bien ajustada no debería generar molestias relevantes en el día a día. Su función es proteger la zona y devolver un aspecto natural mientras el implante completa su proceso de integración con el hueso, antes de pasar a la corona definitiva.

 

¿Puedo hacer vida normal mientras el implante cicatriza?

En general, sí, siempre que se sigan las indicaciones del profesional. El ritmo de recuperación depende de cada paciente, por lo que actividades como viajar conviene consultarlas siempre con el equipo que realiza el seguimiento del tratamiento.

 

¿Todos los pacientes obtienen el mismo resultado?

No. Cada boca presenta condiciones distintas de hueso, encía y salud general, por lo que el plan de tratamiento y los tiempos de cicatrización se adaptan a cada persona tras una valoración individualizada.

 

Conclusión

Un diente partido por la raíz no tiene por qué significar meses de incertidumbre. Con una planificación cuidadosa —que respete el hueso durante la extracción y busque la máxima estabilidad del implante desde el primer momento— es posible ofrecer al paciente una solución funcional y con un aspecto natural en muy poco tiempo.

 

Cada paciente y cada boca son diferentes. Si tienes dudas sobre cuál puede ser la mejor solución para tu caso, lo más recomendable es realizar una valoración profesional y estudiar tus posibilidades de tratamiento. En la Clínica Dental Dr. Darío Castro podemos ayudarte a resolverlas.

 

 

Dr. Dario Castro Alonso
Dr. Darío Castro  – Ciencia, experiencia y corazón 

 

Especialista en carga inmediata, implantes basales y soldadura intraoral.

Only in Gran Canaria.

 

Dr. Darío Castro

Especialista en Cirugía Oral e Implantología, Endodoncia y Ortodoncia. COELP 755.

Deja una respuesta

Your email address will not be published. Required fields are marked *